Cómo aumentar tus reseñas en Google con Leadmia
Pasar de una ficha estancada a un flujo regular de reseñas recientes, sin dedicarle las tardes.
Una ficha estancada no suele tener un problema de satisfacción. Tiene un problema de mecánica: la petición no es sistemática y el esfuerzo pedido al cliente es demasiado alto.
Empiece por medir
Bastan tres cifras para el diagnóstico: su número total de reseñas, su nota media y la fecha de la última reseña recibida. Este tercer indicador es el más elocuente y el menos mirado.
Con esas cifras, la calculadora de reseñas le indica cuántas reseñas positivas necesita para alcanzar la nota que busca. El resultado suele tranquilizar: el escalón es más bajo de lo que parece.
Las cuatro fugas
Entre un cliente satisfecho y una reseña publicada hay cuatro etapas, y cada una pierde gente.
- No se le pide. Es la fuga principal, con diferencia.
- Recibe la petición demasiado tarde. El recuerdo se ha diluido y la petición parece desfasada.
- Tiene que buscar dónde dejarla. Cada clic adicional cuesta una parte de los voluntarios.
- No sabe qué escribir. Abre el formulario, duda y cierra la pestaña.
Taparlas, por orden
Pedir sistemáticamente. A todos los clientes, sin filtrar por satisfacción supuesta, algo que Google prohíbe. La petición debe convertirse en un gesto de fin de servicio.
Pedir rápido. En veinticuatro horas. Ese solo cambio produce a menudo más efecto que todas las optimizaciones de redacción juntas.
Facilitar un enlace directo. Al formulario de redacción, no a la ficha. Lo genera aquí.
Ayudar a escribir. Un asistente que propone una base a partir de lo que el cliente quiere destacar elimina la última barrera, y coloca de paso sus términos de oficio en el texto.
Lo que Leadmia automatiza
La dificultad nunca es entender el método: es sostenerlo doce meses seguidos. Leadmia asume la parte repetitiva.
- La petición por correo, con su imagen, enviada según las visitas o desde un móvil en dos gestos.
- El seguimiento de cada petición: enviado, abierto, clicado, reseña publicada.
- El asistente de redacción, propuesto al cliente que duda.
- Las respuestas, generadas y publicadas en Google, para que el flujo entrante venga con una tasa de respuesta sostenida.
Y lo que no hay que hacer
El atajo existe, se ofrece por todas partes y cuesta más de lo que aporta: comprar reseñas de Google expone la ficha a una sanción de la que no siempre se vuelve.